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    · Andres' Writings   Preface
Preface prepared by Andres Duany for the book by Eduardo Luis Rodriguez on the 20th Century Architecture of La Habana. It still needs editing.

Draft: August 8 1997

"Los hombres no aman a Roma por que es bella, Roma es bella porque los hombres la han amado." -Leopold Kohr

Solo nos queda La Habana.

Los latinoamericanos somos complices en la perdida de casi todas nuestras ciudades capitales. Caracas ha desaparecido, igual que Ciudad Mexico, Bogota y Rio. Quito y Lima ya no se reconocen. Buenos Aires y Santiago de Chile yacen bajo el asedio que las destruira al fin.

Por perdida, quiero decir la erradicacion de lo civico, o sea, la eliminacion del tipo de edificacion que define espacios urbanos utiles, interesantes, bellos, capaces de ser anorados, e incluso de engendrar el orgullo de ser ciudadano de tal lugar.

Las capitales de latinoamarica ahora existien solamente como estadisticas, no como lugares civicos. La fuerte codificacion que las guio desde su fundacion, en ningun caso ha podido resisteir ni el falso progreso de la ingieneria de trafico norteamericana, ni el de las modas arquitectonicas de la post-guerra, cuyo unico constante ha sido su falta de conciencia urbanistica.

Por contraste, este magnifico libro provee amplia evidencia de que La Habana sigue siendo una gran ciudad civica. Lo que sorprende de las imagenes no es la falta de mantenimiento, ni aun la excelencia de la arquitectura, sino el milagro que todavia exista tal lugar.

Cual ha sido el contorno de ese milagro? Contribuye sin duda la letargia economica, pues la pobreza ha sido la salvacion de muchos puertos caribenos. Por ella aun tenemos a Key West, a New Orleans, a Charleston, a Galveston y a Cartagena de Indias. La penuria no justifica la demolicion de los viejos dificios para hacerlos mas grandes. Estas ciudades, duraron sin tales danos hasta que se les reconociera el atractivo turistico que las preservaria permanentemente.

Pero un tal ciclo economico no explica del todo la situacion de La Habana. Recordemos que en 1959 Cuba disponia de plena afluencia y su capital ya comenzaba a cambiar. El entonces nuevo plan maestro de Sert predicaba extensas demoliciones, incluso una gran parte de La Habana Vieja. tambien recomendaba la reconstrucion completa del Malecon con rascacielos tipo Miami Beach. Lo poco que se logro en esos anos todavia desfigura la ciudad como las cicatrices de una enfermedad que logro incubarse.Esta misma enfermedad sofocaria a Caracas, a Bogota y a las otras en esos anos. La Habana esquivo este destino solo a causa de la Revolucion Comunista..

Especificamente fue esa caracteristica del sistema comunista que no permite asignar valor especulativo al terreno urbano. Aislado del mercado libre, el uso del terreno se asigna, en teoria, racionalmente. Aunque en la practica este sistema es vulnerable a la distorcion ideologica, con alto potencial detructivo. Las reconstrucion de ciertas ruinas y no de otras en Alemania del Este es un ejemplo tal. Otro es el desamparo de los edificios britanicos en la Jamaica post-imperial.

Pero en Cuba no ocurrio esto. Los arquitectos de la isla, entre ellos el autor de este libro, asesoraban a los edificios de la ciudad segun su contribucion urbanistica, sin desvalorizar los que fueran "sin importancia" por ser de la epoca de la Colonia o de la Republica. Este patriotismo cultural se ha mantenido por casi cuatro decadas, a traves de circunstancias dificiles. Por esta firme vision, todos los cubanos permanecen en deuda con ellos. Este libro, de cierta manera, loura a estos visionarios.

Aunque los anos de la Revolucion hayan sido un episodio afortunado en lo que concierne la preservacion de la ciudad, la historia no se ha concluido. Es ahora la politica oficial del gobierno Cubano el invitar a la inversion extranjera en la industria del turismo. Un copioso capital ya fluye del Canada, de Espana, y de Mexico, dirigiendose a la construcion de hoteles mas o menos baratos en las playas virgenes de Cuba. Estas estan lejos y no danan a las ciudades, pero ya se percibe otra ola de inversion cuando se suspenda el embargo norteamericano. Esta, filtrada por el exilio Cubano en Miami, sera dirigida hacia La Habana, ciudad de sus suenos.

Cual mal podria venir de esto? Despues de todo, los cubanos del exilio aman a Cuba apasionadamente. No querrian danarla como suelen hacer los otros, que la explotan a base de un frio calculo economico, sin inversion emocional en el resultado. Explotarian los exilados a su bella capital? Ni uno entre ellos quisisera hacerlo, pero es posible que no sepan hacer otra cosa. Contemplando la realidad se tiene que decir que entre la cosas admirables que han logrado los cubanos en el exilio, no se destaca el desarrollo urbano.

Esta deficiencia origina en el que los exilados nunca pudieron amar a Miami. Lograron conquistarla economicamente y luego tambien controlaron su politica, pero nunca la llegaron a querer. Ne fue posible, porque este, que es un amor patriotico, pertenecia a sus ciudades y pueblos ancestrales. La falta de lealtad se presto a ver a Miami, no como comunidada propia, sino como matriz de actividad economica. Miami proporciono al principio del exilio una mina abierta para el desarrollo rapido y utilitario. El problema surgio cuando la contingencia de un corto exilio se extendio, y las malas practicas temporales se convertieron en habitos permanentes, al punto de olvidar por completo como hacer las cosas bien.

Asi se explica como fue que la gente que supieron crear la maravilla que es La Habana, llegaron a hacer lugares tan desartados como Hialeah, Westchester, y la penosa Calle Ocho.

Los exiliados, a pesar de su industria, aunque quisieran, ya no saben como tratar a una ciudad. El sistema que aprendieron es categoricamente hostil al un urbanismo tradicional como el de La Habana. Muy poco de lo que practican es aplicable; no les sirve ni la tipologia de los dificios, ni los metodos constructivos, ni la expresion tetonica de la arquitectura, ni el sistema de financiamento, ni el "marketing" del "product". Nada de eso responde a las necesidades delicadas de La Habana.

Quienes, entonces, protegeran a la ciudad? Podria ser quela misma guardia de arquitectos que la supo preservar hasta ahora forme una tecnocracia impervia a estas nuevas y seducentes racionalizaciones? Ojala fuera asi, pero mas probable es una situacion clasicamente balanceada para resultar en tragedia. Pues los codigos urbanos que se administran en Cuba, los que sirvieron para proteger la ciudad hasta ahora, no fueron concebidos con vista al desarrollo urbano tipo norteamericano. No conceptualizan, por ejemplo, la situacion donde una manzana abierta en Centro Habana, dedicada al estacionameiento, tenga mas valor que con edificios intactos. No perciben como un terreno campestre, lejos de todo, valga mas para una supertienda que uno de los elegantes locales de La Rampa.

Los codigos vigentes solo protegen a la ciudad de cambios pequenos iniciados por individuos. No responden a la metodologia de las grandes empresas de desarrollo, acostumbradas a barrer en limpio la trama urbana con tal de acomodar el movimiento y el aparcamiento masivo del automovil. No responden a la sutil devaluacion socioeconomica de la ciudad, resultado de la preferencia por el campo libre.

Esperemos que sea demasiado tarde en este bruto siglo para desgraciar una ciudad mas. Eperemos que el nuevo pueblo cubano, mucho mas cosmopolita que cualquiera antes, sepa reconocer que La Habana es la ultima gran ciudad de Latinoamerica. La unica que todavia puede lanzarce hacia un ideal urbano.

Con una buena voluntad, nacida del patriotismo, visto el prospecto claramente y con tiempo, no faltan estrategias para lograrlo. Olvidemos a Miami. Tomemos como ejemplo a ciudades Europeas que participan perfectamente en la era moderna. Ciudades como Estocolmo y Paris, con sus planificadores de elite, bien renumerados e incorruptibles, administrando codigos que aseguran la compatibilidad urbana de todos los edificios, y guiadas por un plan maestro que no cede al desarrollo periferico, dirigiendo la energia economica hacia el centro de la ciudad.

Ninguna de estas ciudades se encuentra atrasada por haber mantenido su urbanismo tradicional. Al contrario, se exaltan de proveer una excelente calidad de vida, que apoya su economia al atraer habitantes con talento de primera clase. Asi fue la Habana de nuestra memoria y asi podria ser otra vez.

Sabemos lo que hay que hacer. Se nos presenta la oportunidad de hacerlo. Que este libro inspire los primeros pasos.

Andres Duany
Miami, Agosto 1997